Si le falta esta condición esencial, nuestra oración no podrá alzar el vuelo

 

Nadie podría elevarse a las alturas, si antes no aprende a detestar las cosas del mundo. A menudo sucede que oramos mientras nuestra mente se distrae en mil cosas que le agradan, cosas comunes.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

La paz de la mente es una condición esencial para la oración. El anciano José el Hesicasta, experimentado asceta del Santo Monte Athos, dijo: “La oración, si le falta la atención y la lucidez, es una pérdida de tiempo, un trabajo sin recompensa. Tenemos que estar atentos a todos nuestros sentidos, tanto los interiores como los exteriores. Porque, si le falta la atención, la mente y las fuerzas del alma se dispersan en cosas inútiles y ordinarias, como el agua sucia que corre calle abajo. Nadie podría elevarse a las alturas, si antes no aprende a detestar las cosas del mundo. A menudo sucede que oramos mientras nuestra mente se distrae en mil cosas que le agradan, cosas comunes. Por es que tenemos que esforzarnos en concentrarnos y estar atentos a las palabras de nuestras plegarias”.

(Traducido de: IPS Andrei AndreicuțCuvintele Bătrânilor, Editura Reîntregirea, Alba Iulia, 2004, p. 15)