Sin humildad, somos como ciegos en la lucha espiritual

 

Cuando nos hacemos humildes, Dios nos da también la luz del conocimiento, para que podamos seguir el camino de Sus mandamientos.

«La lucha espiritual está presente en todas partes. Nadie está libre de ella, aunque no podamos ver las flechas que nos lanzan los demonios. Todo eso que me has descrito que te está pasando, como una profunda melancolía y cosas semejantes, también son artimañas del maligno. Pero, si nos falta la luz de la humildad, nos enfrentamos a él en el mismo estado en que nos hallamos, como si combatiéramos de noche contra un enemigo verdadero. Por eso, cuando nos hacemos humildes, Dios nos da también la luz del conocimiento, para que podamos seguir el camino de Sus mandamientos». 

(Traducido de: Filocalia de la Optina, traducere de Cristea Florentina, Editura Egumenița, Galați, 2009, pp. 83-84)