Sintiendo la presencia y el auxilio de Dios

 

Aún las peores aflicciones son medios que Dios nos envía para que podamos crecer con la paciencia. ¿Por qué culpar a Dios por el hecho de no ser capaces de abrir nuestros ojos para ver Su presencia y Su auxilio?

Ayudar a los demás en el nombre de Cristo, y hacer con esto que sea Él Mismo quien obre en los demás, por medio de nosotros, es el mayor esfuerzo que Dios nos pide. Este esfuerzo cumple con dos objetivos simultáneos: ayudar a los demás y dar a conocer a Cristo. Así es como se unen, en la acción del cristiano, la dimensión horizontal con la dimensión vertical. A menudo nos quejamos de que Dios no nos ha dado ningún auxilio para lograr ser mejores, o que no hemos sentido jamás Su presencia ni Su poder. Y esto nos lleva a una tristeza muy profunda, incluso a la misma desesperanza. Pero, aún las peores aflicciones son medios que Dios nos envía para que podamos crecer con la paciencia. ¿Por qué culpar a Dios por el hecho de no ser capaces de abrir nuestros ojos para ver Su presencia y Su auxilio?

(Traducido de: Drd. Alexandru Prelipcean, Spiritualitate creștină și rigoare științifică: Notele de subsol ale Filocaliei românești. Volumul I, Editura Doxologia, Iași, 2013, pp. 151-152)