¿Son fáciles de cumplir los mandamientos?
Si alguien dijera que nadie puede guardar todos los mandamientos, que sepa que con ello difama y condena a Dios, como si Él nos hubiera mandado cosas imposibles.
Y si alguien dijera que nadie puede guardar todos los mandamientos, que sepa que con ello difama y condena a Dios, como si Él nos hubiera mandado cosas imposibles; y no escapará al juicio inevitable, sino que será semejante a aquel que dijo: “Sabía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste” (Mateo 25, 24). También este será condenado y se asemejará a la serpiente que dijo a Adán: “Sabiendo Dios que el día en que comáis del árbol seréis como Él, por eso os mandó que no comierais de él” (Génesis 3, 4).
Porque quien habla así llama a Dios mentiroso, embaucador y envidioso: mentiroso, porque dijo: “Mi yugo es suave y Mi carga ligera” (Mateo 11, 30), y él declara no sólo que no es ligera, sino incluso insoportable…; o más bien lo presenta como alguien que, envidioso de nuestra salvación, nos hubiera mandado hacer y guardar cosas imposibles.
(Traducido de: Simeon Noul Teolog, Discursuri teologice și etice – Scrieri I, Editura Deisis, p. 314)
