Palabras de espiritualidad

Un modelo para todos los cristianos

  • Foto: Adrian Sarbu

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Ella está por encima de los ángeles que rodean el trono divino, es decir, en un lugar más alto que todas las criaturas de la Iglesia, tanto terrenal como celestial.

Un lugar aparte, muy por encima de todos los demás santos, lo ocupa la Madre de Dios: nuestra gloriosa Señora, la Madre de Dios y siempre Virgen María. Como proclaman los oficios litúrgicos, la Madre de Dios es “el puente que nos conduce de la tierra al Cielo” y, por medio de ella, “hemos sido revestidos de gloria”.

Aquel que es incorpóreo se encarnó en ella; en su seno tuvo cabida Aquel que es ilimitado y, llegado el cumplimiento de los tiempos, dio a luz en el tiempo a Aquel que está fuera del tiempo. Por eso ella es “más venerable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines”: ella está por encima de los ángeles que rodean el trono divino, es decir, en un lugar más alto que todas las criaturas de la Iglesia, tanto terrenal como celestial.

(Traducido de: Tito Colliander, Credința și trăirea ortodoxiei, traducere de Părintele Dan Bădulescu, Editura Scara, București, 2002, p. 38)

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