Palabras de espiritualidad

Una fe débil, señal de nuestros tiempos

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

La incapacidad de creer unos en otros ha surgido porque ya no creemos en Dios.

Todas las limitaciones y debilidades que hoy atraviesan nuestras vidas, y también a nuestra sociedad en general, provienen, igualmente, de la poca fe que tenemos. Solemos culpar a la mala organización de la economía, a la falta de recursos financieros, a la ausencia de ideales y proyectos políticos. Sin embargo, el Señor nos responde y nos invita a reflexionar.

La falta de fe nos impide mover montañas: “En verdad os digo que, si tuvierais una fe tan pequeña como un grano de mostaza, le diríais a ese monte: ‘Muévete de aquí allá’, y él se movería. Nada os sería imposible”.

Esta incapacidad de creer unos en otros ha surgido porque ya no creemos en Dios. Aunque nos enorgullezcamos de decir que todavía confiamos unos en otros, el hecho de no creer en Dios, a quien no vemos, hace mucho tiempo que dejó de ayudarnos a creer siquiera en aquellos a quienes sí podemos ver.

Nos encontramos ante un gran desafío. En Cristo no hay lugar para las medias tintas. Y hoy el Señor nos ha dado una seria enseñanza —si se puede decir así— al advertirnos que, cuando falta la fe, todo lo demás termina convirtiéndose en imposibilidad.

(Tradducido de: Părintele Constantin NeculaAlexandru RusuFarmacia de cuvinte, Editura Agnos, Sibiu, 2014, p. 25)