Palabras de espiritualidad

Una Madre ora por nosotros sin cesar...

  • Foto: Tudorel Rusu

    Foto: Tudorel Rusu

Este pueblo cristiano, los cristianos ortodoxos, están siempre expuestos a toda clase de aflicciones, pecados y peligros de muerte, y necesitan de la incesante intercesión de la Madre de Dios por ellos ante el Trono de Dios.

El Señor dijo: «Pedid y se os dará; buscad y encontraréis... ¿O acaso hay alguno entre vosotros que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a quienes se las pidan!» (Mateo 7, 9-11). Con estas palabras, el Señor siembra en nosotros la esperanza y la certeza de que nuestras oraciones a Dios serán escuchadas y atendidas.

Nos preguntamos lo siguiente: si nuestro Señor Jesucristo escucha las oraciones de los pecadores, ¿podrá acaso apartar Su rostro de Su Purísima Madre cuando Ella presenta nuestras oraciones, las de nosotros, pecadores, ante Su trono? Además, las oraciones de Ella son incesantes, perennes.

A esto debemos añadir que, en la visión que tuvo San Andrés, el loco por Cristo, la Madre de Dios se mostró orando a Dios con lágrimas. La Madre de Dios ora así ante Dios porque nos ama inmensamente. «Yo amo muchísimo al pueblo cristiano», dijo Ella en aquella visión a un justo de Dios. Y este pueblo cristiano, los cristianos ortodoxos, están siempre expuestos a toda clase de aflicciones, pecados y peligros de muerte, y necesitan de la incesante intercesión de la Madre de Dios por ellos ante el Trono de Dios.

(Traducido de: Sfântul Ierarh Serafim (Sobolev) Făcătorul de minuni din SofiaPredici, Editura Adormirea Maicii Domnului, București, 2007, pp. 49-50)