Palabras de espiritualidad

¡Vayamos a la iglesia!

  • Foto: Bogdan Bulgariu

    Foto: Bogdan Bulgariu

Solo así podremos acercarnos a la casa de Dios con un corazón en paz, dispuesto a recibir la luz, la gracia y la misericordia del Señor.

¡Vayamos a la iglesia!

El altar de la Santa Iglesia está siempre orientado hacia el este. Esto se debe a que, así como la luz visible surge por el este, también la luz de la gracia y de la verdad, que ilumina el camino hacia el Reino Celestial, nos viene desde el oriente, pues allí nació Cristo, el Salvador del mundo.

Con frecuencia, el exterior de la iglesia, por su forma, nos recuerda una embarcación. Esto es para que no olvidemos que la Iglesia de Cristo tiene un Timonel sin pecado: nuestro Señor Jesucristo. Allí acudimos porque en ella encontramos la única posibilidad de salvación para el alma, librándola de la muerte eterna.

Por eso, al entrar, conviene dejar de lado todos los pensamientos y preocupaciones mundanas. Pero antes que nada, debemos reconciliarnos con todos nuestros semejantes, perdonar las ofensas que hayan cometido contra nosotros y orar por ellos.

Solo así podremos acercarnos a la casa de Dios con un corazón en paz, dispuesto a recibir la luz, la gracia y la misericordia del Señor.

(Traducido de: Preotul Maxim Kozlov, Spovedania copiilor. Sfaturi practice pentru preoţi, părinţi şi copii, traducere din limba rusă de Gheorghiţă Ciocioi, Editura de Suflet, Bucureşti, 2014, p. 96)