Palabras de espiritualidad

Vivir con o sin Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Si aún vives en este mundo, no vivas para ti mismo, sino para el Señor. Vive para el Señor quien vive para cumplir Su voluntad.

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos, ya muramos, del Señor somos” (Romanos 14, 7-8).

Si aún vives en este mundo, no vivas para ti mismo, sino para el Señor. Vive para el Señor quien vive para cumplir Su voluntad; vive para sí mismo quien vive para satisfacer sus propios deseos. Este último, aunque parezca vivo a los ojos de quienes solo miran con los ojos del cuerpo, está muerto en su alma; delante del Señor es considerado como si ni siquiera existiera. Su nombre no está escrito en el Libro de la Vida, sino que figura en otros libros. Para él, el Señor es como si no existiera. No hay Dios para quien no cree en Él con una fe viva (cf. Efesios 2, 12).

El primero, en cambio, no muere: mediante la muerte física no hace más que pasar a una plenitud aún mayor de la vida. Cuida, pues, de no vivir para ti mismo. Por medio de la vida en el Señor, da muerte a la vida llena de pecado, tanto la del cuerpo como la del alma, y así guárdate para la vida eterna.

(Traducido de: Sfântul Ignatie BriancianinovDe la întristarea inimii la mângâierea lui Dumnezeu, Editura Sophia, 2012, pp. 211-212)