Palabras de espiritualidad

Acerca de la unidad de los cristianos

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Los miembros del cuerpo no se desprecian unos a otros ni se enorgullecen unos frente a otros. De la misma manera, los cristianos no deben despreciarse unos a otros ni enorgullecerse unos frente a otros.
 

Cuando un miembro del cuerpo sufre, entonces todos los demás miembros sufren juntamente con él. Así también los cristianos: cuando un cristiano sufre, los demás deben sufrir juntamente con él y llorar con tristeza. Los miembros del cuerpo no se desprecian unos a otros ni se enorgullecen unos frente a otros. De la misma manera, los cristianos no deben despreciarse unos a otros ni enorgullecerse unos frente a otros.

Todos los miembros del cuerpo tienen el mismo valor. De igual forma deben pensar los cristianos acerca de sí mismos. Los miembros y los sentidos del cuerpo se advierten unos a otros del mal que está por venir: los ojos, por medio de la vista; los oídos, por medio del oído; los pies, huyendo, y así sucesivamente. De la misma manera, los cristianos deben advertirse unos a otros: uno mediante la palabra, otro mediante el consejo; uno mediante la exhortación que infunde temor, otro mediante la oración. De todo este organismo del cuerpo se ocupa la cabeza. Así también Cristo, la Cabeza, cuida de su Cuerpo espiritual. ¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Presta atención, cristiano, a cómo son los verdaderos miembros del Cuerpo de Cristo y qué clase de amor, paz, comprensión, misericordia, compasión y demás virtudes semejantes deben existir entre ellos. Pregúntate si acaso perteneces tú a esta santa comunidad. Acerca de los primeros cristianos está escrito: “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma” (Hechos 4, 32). ¡Oh, si ahora fuera también así! Pero, con dolor y tristeza, vemos que sucede todo lo contrario (véanse Romanos 12, 4-5; I Corintios 10, 17; 12, 12-13 y otros pasajes).

(Traducido de: Sfântul Tihon din ZadonskComoară duhovnicească din lume adunată, Editura Egumenița, Galați, 2008, p. 52)