Palabras de espiritualidad

¡Agradécele a Dios por todo!

  • Foto: Andrei Agache

    Foto: Andrei Agache

Si te sobreviene alguna enfermedad o alguna aflicción, no te desalientes; más bien, da gracias a Dios, porque esto te mueve a orar con mayor fervor y a no poner tu esperanza en tus propias fuerzas.

Alégrate de la enfermedad, ya sea que haya sido enviada para tu enmienda, o que sea una prueba del amor de Dios, que quiere hacerte aún mejor. Solo si la recibes con alegría te será de provecho: en el primer caso, librándote del pecado por medio del arrepentimiento; en el segundo, haciéndote crecer espiritualmente por medio de ella. Pero es mejor no considerarte libre de pecado.

Una enfermedad viene de Dios cuando el hombre no ha caído en ella a causa de una pasión ni continúa alimentando esa pasión; por ejemplo, como consecuencia de la gula, de la lujuria o de la embriaguez. Una enfermedad así no da lugar a la murmuración, al descontento, a la rebeldía, al resentimiento ni a otras actitudes semejantes.

Si te sobreviene alguna enfermedad o alguna aflicción, no te desalientes; más bien, da gracias a Dios, porque esto te mueve a orar con mayor fervor y a no poner tu esperanza en tus propias fuerzas. Cuanto más profundamente experimentes tu debilidad, tanto más te acercarás a Dios, poniendo toda tu esperanza en Él (II Corintios 12, 10).

(Traducido de: Drd. Alexandru Prelipcean, Spiritualitate creștină și rigoare științifică: Notele de subsol ale Filocaliei românești. Volumul I, Editura Doxologia, Iași, 2013, p. 184)