Palabras de espiritualidad

Alguien camina junto a mí hacia la salvación

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Un Compañero invisible y bueno camina con nosotros, con cada uno de nosotros, todos los días, con cada generación de hombres, hasta el fin de los tiempos: Dios mismo y Sus Santos, que acompañan invisiblemente a los hombres.

Dios, infinitamente misericordioso, movido por Su amor a los hombres, hizo todo cuanto era necesario para sacar a los hombres del descenso a la perdición y conducirlos por un camino nuevo, el de la salvación. Por eso, el Hijo, la Segunda Persona de Dios, se hizo perfectamente humano —excepto en el pecado— y nos mostró el camino a seguir. Por tanto, el camino de la salvación es precisamente el sendero por el que Dios mismo caminó como verdadero hombre, haciéndose nuestro ejemplo en todo y dándonos confianza y valentía. Por el sendero de la salvación todavía caminan dos clases de viajeros, pues desde entonces... un Compañero invisible y bueno camina con nosotros, con cada uno de nosotros, todos los días, con cada generación de hombres, hasta el fin de los tiempos: Dios mismo y Sus Santos, que acompañan invisiblemente a los hombres.

(Traducido de: Ieromonahul Arsenie Boca, Cărarea Împărăției, ediție îngrijită de Pr. Prof. Simion Todoran și Monahia Zamfira Constantinescu, Editura Sfintei Episcopii Ortodoxe Române a Aradului, 1995, p. 14)