Avanzando hacia la salvación...
El camino más sencillo para alcanzar la salvación es el amor y la humildad. Por eso, comencemos por cultivar estas dos virtudes; después, también tenemos que avanzar en las demás.
Las cosas son sencillas; somos nosotros quienes las complicamos. En la medida de nuestras posibilidades, procuremos hacer aquello que es difícil para el demonio y fácil para el hombre.
El amor y la humildad son difíciles para el demonio, pero fáciles para el hombre. Incluso una persona enferma, incapaz de realizar grandes esfuerzos ascéticos, puede vencer al maligno, practicando la humildad.
En un solo instante el hombre puede convertirse en un ángel o en un demonio. ¿Cómo? Por la humildad o por el orgullo. ¿Acaso Lucifer necesitó mucho tiempo para pasar de ser un ángel a convertirse en demonio? No; le bastaron unos segundos.
El camino más sencillo para alcanzar la salvación es el amor y la humildad. Por eso, comencemos por cultivar estas dos virtudes; después, también tenemos que avanzar en las demás.
Oremos para que sepamos dar siempre alegría a Cristo y tristeza al maligno, sobre todo porque a este último le agrada el infierno y no quiere arrepentirse.
(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovnicești I – Cu durere și cu dragoste pentru omul contemporan, traducere din limba greacă de Ieroschimonah Ștefan Nuțescu de la Schitul Lacu din Sfântul Munte Athos, Editura Evanghelismos, București, 2003, pp. 64-65)
