¡Busquemos la salvación con toda el alma!
Es imprescindible, entonces, que también nosotros busquemos con toda nuestra alma la salvación, tal como Él, en Su amor por la humanidad, la ha querido para nosotros y por la cual mostró tan grande condescendencia.
Así también nuestro gran y bondadoso Soberano, queriendo hacernos herederos de Su Reino, nos ha enviado muchos mensajeros para que den testimonio de la riqueza inefable y de la gloria indescriptible de Su Reino, pero también de aquel sufrimiento sin fin. Y quienes odian al enemigo y sus malas obras, y vienen a Dios y participan eternamente de sus bienes, no a Dios, sino a sí mismos se han beneficiado.
En cambio, todos los que son desobedientes e incrédulos y sirven al enemigo, no a Dios, sino a sí mismos se perjudican. Porque Él mismo no necesita nada de nosotros, pues de nada carece, salvo de nuestra salvación; y aun de esta “necesidad” se sirve únicamente por causa de nosotros mismos, en cuanto Amante de los hombres. Es imprescindible, entonces, que también nosotros busquemos con toda nuestra alma la salvación, tal como Él, en Su amor por la humanidad, la ha querido para nosotros y por la cual mostró tan grande condescendencia.
Pues queriendo el Altísimo elevarnos junto con Él, por nosotros descendió a la tierra Aquel que está por encima de los cielos (Salmo 8, 1). Siendo rico, voluntariamente se hizo pobre, hasta asumir la carne y llegar a la muerte; siendo verdaderamente inmortal en Su divinidad y en Su naturaleza, quiso al mismo tiempo librar de la muerte a la humanidad.
¡Oh, altísima clemencia, providencia inefable y misterio para nosotros! ¡Oh, maravilla inaudita y visión admirable, inexplicable para los mortales! Pues por nosotros se manifestó como un niño, semejante a nosotros en todo salvo en el pecado, el Dios que existe desde antes de todos los siglos, y nos ordena diciendo: “Si no se vuelven y se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mateo 18, 3).
(Traducido de: Sfântul Neofit Zăvorâtul din Cipru, Scrieri V, traducere de Laura Enache, Editura Doxologia, Iași, 2016, pp. 197-198)
