¿Cómo puedo alimentar el fervor de mi corazón?
Cuando, por ejemplo, se me da la ocasión de pasar junto a una iglesia y entrar un momento para orar y no lo hago, me privo de la Gracia. Si deseo ir, pero algo me lo impide, entonces no me privo de la Gracia, porque Dios ve mi buena intención.
Padre, ¿qué más ayuda al hombre a adquirir la devoción?
—Examinar con la mente toda cosa santificada y profundizar en ella, y también aprovechar las ocasiones que se le ofrecen. Todo esto despierta poco a poco la devoción en su interior.
Cuando, por ejemplo, se me da la ocasión de pasar junto a una iglesia y entrar un momento para orar y no lo hago, me privo de la Gracia. Si deseo ir, pero algo me lo impide, entonces no me privo de la Gracia, porque Dios ve mi buena intención.
Asimismo, ayuda mucho para adquirir la devoción el conocer a los santos de nuestra región, de nuestra nación, para amarlos y vincularnos a ellos. Dios se alegra cuando tenemos devoción y amamos a los santos. Y cuando tenemos devoción hacia los santos, con mayor razón la tendremos hacia Dios.
Padre, ¿qué ayuda a que alguien se mueva con devoción dentro de la iglesia?
—Cuando te dirijas a la iglesia, repítete a ti mismo en tu mente: “¿A dónde voy? Ahora entro en la Casa de Dios. ¿Qué hago? Venero los iconos, venero a Dios”. Desde tu celda o desde tu labor de obediencia te diriges hacia la iglesia. Y ahí, desde la iglesia, dirígete hacia el Cielo, y aún más allá, hacia Dios.
(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovnicești, vol.2: Trezire duhovnicească, traducere de Ieroschimonah Ștefan Nuțescu, Ed. a 2-a, Editura Evanghelismos, București, 2011, pp. 144-145)
