¿Cuán cerca de mí siento a la Madre del Señor?
La Madre de Dios es nuestra protectora, vela por nosotros, nos tiene presentes, intercede por nosotros.
Se cuenta que el padre Dumitru Stăniloae le preguntó a un candidato al doctorado: “¿Qué sientes tú cuando honras a la Madre de Dios?”. No le preguntó cuáles son los fundamentos para honrar a la Madre de Dios, sino: tú, personalmente, que estás en la Iglesia del Señor y honras a la Madre de Dios, ¿qué sientes tú cuando honras a la Madre de Dios?
Recordemos primero que, entre las oraciones de acción de gracias por haber recibido la Eucaristía, tenemos también una oración en la que nos dirigimos a la Madre de Dios diciendo: “Santísima Señora mía, Madre de Dios, que eres la luz de mi alma oscurecida, mi esperanza, mi protección, mi refugio, mi consuelo y mi alegría”. La Madre de Dios, siendo “la luz de mi alma oscurecida”, pero también Madre de la Luz (“Honrando con cánticos a la Madre de Dios y Madre de la Luz, exaltémosla”, Divina Liturgia), no puede dejar de ser también luz. En la medida en que poseo esta luz, puedo comprender algo de la grandeza de la Madre de Dios.
Aquel candidato a quien el padre Stăniloae preguntó qué sentía cuando veneraba a la Madre de Dios, si hubiera pensado en estas palabras de la oración de acción de gracias dirigida a la Madre de Dios, debería haberse preguntado: “Cuando honro a la Madre de Dios, ¿siento que la Madre de Dios es mi Señora? ¿Siento que la Madre de Dios es la luz de mi alma oscurecida, que por medio de la Madre de Dios tengo luz? ¿Siento que la Madre de Dios es mi esperanza? ¿Siento que la Madre de Dios es mi protección? ¿Siento que la Madre de Dios es mi salvación? ¿Siento que la Madre de Dios es mi alegría?”.
Y deberíamos poder responder que así es como nosotros lo sentimos cuando veneramos a la Madre de Dios: que la Madre de Dios es nuestra protectora, que la Madre de Dios vela por nosotros, que nos tiene presentes, que intercede por nosotros.
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Maica Domnului – Raiul de taină al Ortodoxiei, Editura Eikon, 2003, pp. 54-55)
