Cuándo hablar y cuándo callar

 

Si dejamos que los demás hablen, nos abrirán su corazón y llegaremos a conocerlos plenamente. Y este es el cimiento de la amistad.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Ser un buen ejemplo para otras personas es algo extremadamente importante. Los demás necesitan tu ejemplo, tu paz y tu amor… nada más. Esto es lo que me ha enseñado la experiencia, en lo que respecta tanto a los niños como a los adultos, especialmente con los adultos.

Si alguna vez expresas tu opinión o haces algún comentario sobre lo que cree o practica otra persona, la estarás golpeando directamente en su “ego”. Y ese “ego” será incapaz de admitir, tan siquiera para sí mismo, que lo que dices es correcto. El “ego” no acepta que se le contradiga. Tristemente, así son las cosas… Luego, elige siempre guardar silencio. No digas nada, a menos que se te pida tu punto de vista. El Señor lo dijo con claridad: “Da a quien te pida”. En todos los aspectos...

¿Te pidieron tu opinión? Responde. Esto es lo que me ha enseñado la experiencia. Amor y serenidad. Con esas dos cosas me siento tan feliz, tan serena, tan llena de paz… No puedo expresarlo con palabras. Es como el Paraíso en la tierra. No deseo absolutamente nada más...

¿En dónde aprendió usted estas cosas?

—No sé… Sin embargo, siempre he entendido que, si dejamos que los demás hablen, nos abrirán su corazón y llegaremos a conocerlos plenamente. Y este es el cimiento de la amistad.

(Traducido de: Maica Gavrilia. Asceta iubirii, Editura Episcopiei Giurgiului, 2014, p. 272)