Palabras de espiritualidad

De cómo el amor disipa todo temor

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Aquel que teme no ha sido perfeccionado en el amor” (I Juan 4,18)

Cuando nos revestimos con toda la armadura de Dios, salimos victoriosos en todo, y hasta con gran facilidad. Todo se vuelve fácil cuando entramos en la Gracia Divina. Entonces somos más libres y más fuertes. La Gracia de Dios nos protege.

Si luchamos y nos enamoramos de Cristo, recibimos la Gracia Divina. Armados con esa Gracia, no tenemos nada que temer; el demonio nos ve y se aleja.

Y yo también, pobre de mí, humilde como soy, desde pequeño he procurado vivir de esta manera y tengo una cierta experiencia. No quería prestar atención a las asechanzas del enemigo; las pasaba por alto.

Al principio, sin embargo, recorrí otro camino. Me tendía en el suelo y decía que estaba muerto. Me esforzaba por imponerme el recuerdo de la muerte. Venían los demonios y, lleno de miedo, me decía a mí mismo: “Mantén encendido el recuerdo de la muerte; mantén encendido el recuerdo del infierno”.

Después dejé esa práctica. La viví y me fue útil. Es buena para los principiantes. Pero “Aquel que teme no ha sido perfeccionado en el amor” (I Juan 4,18)

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003, pp. 249-250)


 

Leer otros artículos sobre el tema: