Palabras de espiritualidad

De la paz del corazón

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

Que nadie olvide que pertenece a Dios en alma y cuerpo, que de Él depende en todos los instantes de la vida y en todas las necesidades del alma y del cuerpo.

El mayor don de Dios, aquel del que más necesitamos y que nos es concedido con frecuencia por Él a través de nuestras oraciones, es la paz del corazón, como nos lo asegura el Señor, cuando dice: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados, y Yo os daré descanso” (Mateo 11, 28). Y cuando hayamos alcanzado la paz, alegrémonos, considerémonos ricos, colmados de todos los bienes.

Que nadie olvide que pertenece a Dios en alma y cuerpo, que de Él depende en todos los instantes de la vida y en todas las necesidades del alma y del cuerpo.

Por eso, dirijámonos a Dios siempre que el alma o el cuerpo sientan alguna necesidad; cuando la existencia corporal o espiritual se vea de algún modo perturbada; cuando nos abata la desesperanza (enfermedades del alma) o las pasiones (enfermedades del cuerpo); cuando nos amenace la inestabilidad de los elementos (el fuego, el agua, el aire, las tormentas); y cuando empecemos cualquier empresa.

(Traducido de: Sfântul Ioan de Kronstadt, Viața mea în Hristos, Editura Sophia, 2005, p.57)

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