Palabras de espiritualidad

De los dones y virtudes de la Madre del Señor

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

Sus ojos estaban dirigidos a los caminos eternos del Cielo, y sus oídos, dispuestos a escuchar únicamente la palabra de Dios.

La principal ocupación de la Madre de Dios era la oración. Día tras día se ataviaba con las virtudes de la humildad, la paciencia, el silencio, el amor y la pureza. Sanaba a los enfermos, consolaba a los afligidos, ayudaba a levantarse a los caídos, alentaba a los desesperados y llenaba sus almas de esperanza, fortaleza y dulzura. Así, saciaba los corazones de todos con alegría, consuelo, dulzura y amor a Dios, como una verdadera madre de misericordia.

Su mente era guiada por Dios; su voluntad estaba orientada hacia todo lo bueno y digno de amor, y su odio se dirigía únicamente contra el pecado y contra quien lo provoca. Sus ojos estaban dirigidos a los caminos eternos del Cielo, y sus oídos, dispuestos a escuchar únicamente la palabra de Dios. De su lengua brotaba la dulzura divina que procedía del Altísimo y Eterno.

(Traducido de: Diaconul Gheorghe Băbuț, Maica Domnului, ocrotitoarea României, Editura Pelerinul Român, Oradea, 1992, p. 29)