Del vínculo entre el amor y la virtud
Una de dos cosas debe existir en una persona: o ser muy afectuosa y amar, o ser muy virtuosa
Cuando el amor no nace de la naturaleza, nace de la virtud. Aquellos a quienes hemos procreado nos son queridos no solo por sus virtudes, sino también por el vínculo natural que nos une a ellos. En cambio, aquellos que comparten nuestra misma fe, si los amamos, no es por ninguna otra razón sino por la virtud que hay en ellos (de la Homilía I sobre la II Carta a Timoteo).
Una de dos cosas debe existir en una persona: o ser muy afectuosa y amar, o ser muy virtuosa. Porque quien posee una de estas cualidades, necesariamente llega también a adquirir la otra. Y, por el contrario, quien no ame terminará cometiendo muchas maldades. Quien obra el mal tampoco sabe amar (de la Homilía IX sobre la Carta a los Efesios).
(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de Aur, Texte alese, vol. 1, traducere de Preot Ioan Andrei Târlescu, ediție îngrijită de Ierom. Porfirie Nichita, Editura Bunavestire, Bacău, 2012, p. 36)
