Palabras de espiritualidad

El alma que ama la oración

  • Foto: Stefan Cojocariu

    Foto: Stefan Cojocariu

Un alma así se ha acostumbrado a la vida celestial y pasa de esta vida, llena de tantos sufrimientos y esfuerzos, a la alegría eterna de las bienaventuranzas, como quien ya se ha purificado desde aquí.

Si el alma del hombre ama sinceramente la oración, ya no puede separarse de su Padre. Está continuamente con Él, siempre en Su presencia, ya sea que hable con otras personas, o que esté ocupado con las labores del campo, o en su puesto de trabajo.

Está continuamente con Él y se mueve en Su presencia, como los ángeles y los santos. He aquí, esta es la garantía del Reino de los Cielos, ya desde aquí, desde la tierra.

Un alma así se ha acostumbrado a la vida celestial y pasa de esta vida, llena de tantos sufrimientos y esfuerzos, a la alegría eterna de las bienaventuranzas, como quien ya se ha purificado desde aquí.

(Traducido de: Stareţul Tadei de la Mănăstirea Vitovniţa, Cum îţi sunt gândurile aşa îţi este şi viaţa, Editura Predania, Bucureşti, 2010, p. 128)