Palabras de espiritualidad

El amor y la libertad

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

El sufrimiento por Dios lleva en sí mismo la alegría.

La determinación de amar a Dios lleva consigo también cierto dolor. Cuando queremos vivir espiritualmente, nos duele, porque tenemos que cortar todo vínculo que nos une a la materia. Sin embargo, cuando queremos satisfacer nuestro propio ego o a los demás, lo que entregamos es una forma de amor, es una acción; es una fuerza de nuestra alma que, en parte, “gastamos” de esa manera. Debemos estar atentos al orden que pongamos en nuestra vida y para quién hacemos ese “gasto”.

El sufrimiento por Dios lleva en sí mismo la alegría. Así es como avanzamos. Y esta actitud no deja dentro de nosotros esa tristeza que daña el alma. Cuando hay humildad, no hay tristeza. El egoísta se siente afligido por cualquier cosa. El humilde es libre e independiente de todos y de todo. Esto solo se alcanza mediante la unión con Cristo. Que todos nuestros sentidos actúen de acuerdo con la ley del Señor.

(...)

Esta es la libertad. Donde hay amor, allí hay libertad. Viviendo dentro del amor de Dios, vivimos en libertad.

(Traducido de: Ne vorbeşte părintele Porfirie – Viaţa şi cuvintele, traducere din limba greacă de Ieromonah Evloghie Munteanu, Editura Egumeniţa, 2003, p. 247)

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