Palabras de espiritualidad

El “devastador” efecto de la contrición

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Si el maligno hubiera dicho: “He pecado”, habría vuelto a ser un ángel.

Por orgullo, los demonios se apartaron de Dios hace miles de años, y por el mismo orgullo continúan alejándose de Él y permaneciendo sin arrepentirse.

Si tan solo dijeran un “Señor, ten piedad”, Dios haría algo incluso por ellos. Si tan solo dijeran: “He pecado”. Pero no lo dicen. Si el maligno hubiera dicho: “He pecado”, habría vuelto a ser un ángel.

El amor de Dios no tiene límites. Pero el demonio tiene una voluntad endurecida, una terquedad obstinada y un egoísmo que no le permiten humillarse; no quiere postrarse ante Dios ni quiere salvarse. ¡Qué cosa tan terrible! ¡Y pensar que una vez fueron ángeles!

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Cuvinte duhovnicești I – Cu durere și cu dragoste pentru omul contemporan, traducere din limba greacă de Ieroschimonah Ștefan Nuțescu Schitul Lacu–Sfântul Munte Athos, Editura Evanghelismos, București, 2003, p. 62)


 

Leer otros artículos sobre el tema: