El estado del alma que ama a Cristo
El alma se enamora de Cristo cuando conoce y cumple Sus mandamientos. El alma enamorada de Cristo ama a sus semejantes y es incapaz de odiarlos.
El amor divino es eterno y verdadero. El alma enamorada de Cristo es siempre dichosa y serena, suceda lo que suceda, cuesten lo que cuesten los trabajos y sacrificios que le exija su amor divino. Más aún: cuanto más se esfuerza y se sacrifica por su amado Cristo, más feliz se siente.
El alma se enamora de Cristo cuando conoce y cumple Sus mandamientos. El alma enamorada de Cristo ama a sus semejantes y es incapaz de odiarlos. En el alma enamorada de Cristo no puede entrar el maligno.
(Traducido de: Părintele Porfirie, Antologie de sfaturi și îndrumări, Traducere din limba greacă de Prof. drd. Sorina Munteanu, Editura Bunavestire, Bacău, p. 25)
