El hombre es grande ante Dios cuando se postra de rodillas

 

Con la “Oración de Jesús” llegamos a lo más profundo de nuestro ser, ahí en donde habíta Cristo en cada uno de nosotros.

El hombre es grande ante Dios cuando se postra de rodillas. Cuando el hombre eleva fervientemente sus oraciones a Dios, con tesón, con un corazón compungido y contrito, convencido de que Él lo ayudará, se abandona a Su voluntad y recibe una fuerza sanadora, que es el poder de la Gracia de Dios.

Un trabajo espiritual muy valioso es la oración incesante (l Tesalonicenses 5, 17): “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador". Esta es la oración “de la mente” o “del corazón”, la oración del Nombre de Jesús.

Por medio de la “Oración del Nombre de Jesús” —cuando la practicamos con toda nuestra alma—, llegamos, desde los parajes más lejanos de nuestra mente y nuestro corazón, a lo más profundo de nuestro ser, ahí en donde habíta Cristo en cada uno de nosotros.

(Traducido de: Ieromonahul Arsenie Boca, Vreau să schimb lacrimile voastre în bucurie, Editura Agaton, Făgăraş, 2014, p. 205)