Palabras de espiritualidad

El navegar del alma

  • Foto: Bogdan Zamfirescu

    Foto: Bogdan Zamfirescu

Con Él llena las velas de tus pensamientos; con Él fortalece sin vacilación el mástil de tu corazón, para que llegues indemne alguno al puerto celestial, conservando íntegro todo el tesoro de tus virtudes.

Tú, alma mía, eres semejante a una barca que navega en medio del torbellino y eres azotada por los vientos más terribles, que se esfuerzan por arrastrarte hasta los abismos más profundos de la tierra y hacerte arder sin cesar en el fuego abrasador. Procura, pues, ser siempre guiada por vientos serenos y refrescantes, es decir, por las enseñanzas del Espíritu Santo. Tienes que contemplarlo siempre a Él y obedecerlo únicamente a Él.

Con Él llena las velas de tus pensamientos; con Él fortalece sin vacilación el mástil de tu corazón, para que llegues indemne alguno al puerto celestial, conservando íntegro todo el tesoro de tus virtudes.

(Traducido de: Sfântul Maxim Grecul, Viaţa şi cuvinte de folos, Traducere de Florentina Cristea, Editura Bunavestire, Galaţi, 2002, p. 37)

Leer otros artículos sobre el tema: