Palabras de espiritualidad

El perdón está tan cerca, que casi lo puedes tocar con tus manos...

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Yo creo que, si una persona conserva la esperanza, alcanza el perdón en el tiempo que tarda en recitar el Salmo 50 de principio a fin. Hay muchos salmos en los que David comienza hablando como pecador y termina hablando como santo.

Yo creo que toda persona puede sanar de la pasión que se enseñorea en su alma, si comprende que, mientras vivamos, tendremos que librar una lucha espiritual.

No debemos mirar el pecado como si tuviera una entidad propia, sino como una nada. Debes saber que no existe un pecado más impuro que otro; todos son impuros. El maligno nos presenta los pecados carnales como los más vergonzosos, pero no es así. ¿Cuántos sufren de amor al dinero y de afán de poder, y sin embargo no caen en la desesperación? Y, sin embargo, ese es un pecado muy repugnante. No sufren por él porque no lo reconocen como pecado.

Yo creo que, si una persona conserva la esperanza, alcanza el perdón en el tiempo que tarda en recitar el Salmo 50 de principio a fin. Hay muchos salmos en los que David comienza hablando como pecador y termina hablando como santo.

Así también debemos orar nosotros, pues esos salmos nos fueron dejados como testimonio del amor de Dios.

(Traducido de: Ieromonahul Savatie Baştovoi, Dragostea care ne smintește, Editura Marineasa, Timişoara, 2003, pp. 147-148)