Palabras de espiritualidad

El poder de la mente piadosa

  • Foto: Silviu Cluci

    Foto: Silviu Cluci

Tal como el cochero es quien controla el carro, del mismo modo el pensamiento piadoso es lo que manda sobre nuestras pasiones.

Lo que domina a las pasiones es un pensamiento piadoso. Pues está ligado al cuerpo como un molino que gobierna los vientos que soplan. Del mismo modo, el pensamiento piadoso domina los pensamientos que fluyen, examinándolos y condenándolos, para que, mediante el pensamiento que gobierna, se manifiesten el cuerpo y las pasiones que se agitan en él.

Al crear al hombre desde el principio, Dios puso a la mente como guía del corazón, semejante a los caballos y el cochero de todo nuestro cuerpo —el carro formado por cuatro ruedas: lo seco y lo húmedo, lo cálido y lo frío—, por medio de las cuales corremos hasta la separación del alma y del cuerpo, entre coyunturas y médulas. Así, la mente rectora distingue el asalto de los pensamientos buenos y de los malos, probando lo que hay en nuestro interior, tanto lo que es bueno como lo que no lo es.

Y, como en un carro, sosteniendo los pensamientos como si fueran riendas, nos deslizamos hacia los senderos de nuestras voluntades. Por tanto, tal como el cochero es quien controla el carro, del mismo modo el pensamiento piadoso es lo que manda sobre nuestras pasiones.

(Traducido de: Sfântul Simeon Stâlpnicul din Muntele Minunat, Cuvinte ascetice, Editura Doxologia, Iași, 2013, p. 64)



 

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