¿Están los padres asumiendo su rol en la formación de los niños y adolescentes?
¿Qué podrían ofrecerles los adultos cuando sus almas están oscurecidas por pecados que no han confesado y la Gracia de Dios se ha apartado de ellos?
¿Cómo deben proceder los padres cuyos hijos han madurado demasiado pronto?
—Deben abrir el Salterio y, en cada “Gloria” de los katismas, orar y pedir a Dios, a la Madre de Dios y a los santos Su ayuda y protección.
En nuestros días, los niños, apenas han crecido un poco, se consideran adultos y desean ser independientes, dejando la casa de sus padres. Por lo general, deambulan durante algún tiempo y luego regresan a casa. Debemos orar por ellos.
Es bueno orar con nuestras propias palabras, porque Dios recibe las oraciones que brotan del corazón.
Estos chicos no se han marchado sin motivo. Quizás sus padres llevan una vida alejada de Dios y de la Iglesia. Los hijos pueden haberse ido también porque en la vida de sus padres existen ciertos problemas: discusiones acaloradas, peleas, y el alma del niño no puede soportar estas cosas. Busca la verdad, la justicia, el amor y la mansedumbre.
Pero ¿qué podrían ofrecerles los adultos, cuando sus almas están oscurecidas por pecados que no han confesado y la Gracia de Dios se ha apartado de ellos?
Por eso también suceden estas cosas con los hijos. Es una señal de alarma, para que las almas de los padres despierten y se vuelvan hacia Dios.
(Traducido de: Îndrumar creştin pentru vremurile de azi: convorbiri cu Părintele Ambrozie (Iurasov),vol. 2, Ed. Sophia, 2009, pp. 231-232)
