¡Hagamos crecer el don de nuestra fe!
Con Sus reprimendas, Cristo nos muestra que el don de la fe que hemos recibido puede acrecentarse. ¡Creamos en Cristo y en las palabras que Él Mismo pronunció!
La fe es un don, pero también una lucha ascética. Si la fe fuera solamente un don, Cristo no habría reprendido a Sus discípulos en diversas ocasiones llamándolos hombres de poca fe: “¡Hombres de poca fe! ¿Por qué dudasteis?”.
Tanto cuando se desató la tormenta en el mar, como cuando no lograron sanar al endemoniado, los reprendió por su poca fe. Y también después de la Resurrección, porque no les creyeron a las miróforas cuando estas les anunciaron que Cristo había resucitado: “¡Hombres de poca fe!”.
Con Sus reprimendas, Cristo nos muestra que el don de la fe que hemos recibido puede acrecentarse. ¡Creamos en Cristo y en las palabras que Él Mismo pronunció!
(Traducido de: Ieromonah Savatie Baștovoi, A iubi inseamnă a ierta, Editura Cathisma, Bucuresti, 2010, p.31)
