Palabras de espiritualidad

La importancia de purificarnos, para después poder discernir

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La pureza que nace de la obediencia permanece firme e inconmovible en todo lugar.

Trabajando con paciencia, con una templanza integral y una oración perseverante, pero también cuidando lo ya alcanzado por medio del desprecio de sí mismo y de la humildad perfecta, espera después de todo esto, en el tiempo propicio, que venga el don de la apatheia, como un puerto seguro tras mucha tormenta y agitación”. (San Teognosto)

Mientras que la apatheia del cuerpo, que se adquiere al apartarnos a la soledad, es con frecuencia perturbada por el contacto con el mundo, la pureza que nace de la obediencia permanece firme e inconmovible en todo lugar”. (San Juan Clímaco)

Los mandamientos del Señor nos enseñan a usar con recto discernimiento las cosas intermedias (el conocimiento y la comprensión profunda de las razones divinas presentes en la naturaleza y en la Escritura). Pues el uso correcto de las cosas intermedias purifica el estado del alma, y ese estado de purificación engendra el discernimiento (la recta razón). A su vez, la facultad de discernimiento engendra la apatheia, de la cual nace el amor perfecto”. (San Máximo el Confesor)

En efecto, la observancia de los mandamientos de Dios engendra la apatheia”. (San Talasio el Libio)

(Traducido de: Mitropolitul Hierotheos Vlachos, Psihoterapia ortodoxă: știința Sfinților Părinți, traducere de Irina Luminița Niculescu, Editura Învierea, Arhiepiscopia Timișoarei, 1998, pp. 354-355)