La lucidez como estilo de vida y el corazón como don para Dios

 

Hagamos de la lucidez un estilo de vida y de nuestro corazón un obsequio para Dios.

He aquí que un día más ha pasado. Preguntémonos, entonces, ¿A quién se le dio más durante este día? Y es que, ¡Qué incierto es que podamos alcanzar el día de mañana!

Por eso, deberíamos empezar a despertarnos un poco, porque esa lucidez tiene mucho que enseñarnos. Como Ustedes saben, a mí me interesa mucho que tengamos el corazón despierto, dirigiendo su rostro hacia Dios, porque lo único que Él quiere es eso, ¡El corazón! ¡Nuestro corazón!

(Traducido de: Arhimandrit Arsenie Papacioc, Scrisori către fiii mei duhovnicești, Mănăstirea Dervent, Constanța, 2000, p. 97)

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