La mejor forma de obtener buenos resultados con nuestros hijos
Lo más importante es que le des ejemplo con tu propia vida. El niño sabe hablar, aunque tú no le hayas enseñado directamente a hacerlo: te ha oído hablar en casa y así lo ha ido aprendiendo.
¿Cómo debemos educar a nuestros hijos?
— Edúquenlos para que alcancen la salvación. La mansedumbre sigue siendo el mejor método, porque, si recurres a la severidad, el niño te obedece por miedo y tus enseñanzas se le quedan solo en la piel, sin llegar a lo más profundo de su ser. Pero si lo tratas con dulzura: “Hijito, hijita, mira, esto es lo que debes hacer…”, te escucha y también va interiorizando tus palabras. Puede que haga alguna que otra travesura, pero habrá guardado en su interior una palabra tuya, una palabra que no habría acogido por tu severidad, sino por tu mansedumbre.
En otras palabras, quiero que mis hijos sigan obedeciéndome incluso después de mi muerte, porque mis palabras permanecerán en ellos: “¡Mira, Señor, lo que nos decían mamá y papá!”.
Pero si te has comportado con dureza con tu hijo, él se queja, sufre y no te escucha. Por tanto, la mansedumbre sigue siendo el mejor método. Esto no significa que no debamos combinarla con cierta firmeza, sino que también debe haber un poco de severidad, porque el niño quiere hacer únicamente lo que le apetece, y no lo que debe hacer.
Pero lo más importante es que le des ejemplo con tu propia vida. El niño sabe hablar, aunque tú no le hayas enseñado directamente a hacerlo: te ha oído hablar en casa y así lo ha ido aprendiendo. Del mismo modo, también aprende de tus actos. Por eso, dar ejemplo con la propia vida es lo más importante de todo.
Y, por lo que respecta a los jóvenes, debemos luchar para que se mantenga la clase de Religión en las escuelas.
(Traducido de: Arhimandritul Arsenie Papacioc – Ne vorbeşte Părintele Arsenie, vol.III, Editura Mănăstirii Sihăstria, 2010, p.60-61)
