La naturaleza del hombre
Entonces hemos adquirido el amor verdadero: cuando amamos a todos por igual, tanto al bueno como al malo; cuando no nos dejamos llevar por las opiniones de los demás...
Entonces hemos adquirido el amor verdadero: cuando amamos a todos por igual, tanto al bueno como al malo; cuando no nos dejamos llevar por las opiniones de los demás, amando a uno y odiando a otro por diversos motivos, o incluso al mismo, amándolo unas veces y odiándolo otras. El amor perfecto anula la "división de la naturaleza", superándola en Cristo, de modo que, quien ha llegado a la plenitud del amor y a la cumbre de la apatheia ya no conoce distinción entre lo propio y lo ajeno, entre lo suyo y lo de otro, entre creyente e incrédulo, entre esclavo y libre, ni, en general, entre varón y mujer; sino que, elevado por encima de la tiranía de las pasiones y fijando su mirada en la única naturaleza humana, mira a todos por igual y tiene hacia todos el mismo amor.
(Traducido de: Preot Ioan C. Teșu, Teologia necazurilor, Editura Christiana, p. 187)
