La “Oración del corazón” y el crecimiento de nuestra vida espiritual

 

Cuando la mente se enciende y el corazón salta de júbilo con el nombre de Cristo, todo está bien.

La “Oración del corazón” es la invocación del nombre de Jesucristo. Del nombre de Dios huyen todos los demonios, dice la Santa Escritura (Marcos 16, 17). Si no puedes repetirla en su forma completa, al menos di: “Jesús, Hijo de Dios, ¡ten piedad de mí!” o solamente: “¡Señor, ten piedad de mí!”. Puedes comenzar de una forma más “mecánica”, solamente con tu boca: “¡Jesús, Señor, ten piedad de mí! ¡Jesús, Señor, ten piedad de mí!”. Luego de un año o dos, te habrás acostumbrado con esta oración y verás cómo empieza a brotar sola.

Después, no necesitarás repetirla con tu boca, sino solo con tu mente. Como dije antes, con el paso del tiempo, ella empieza a venir sola. Y, cuando la mente se enciende, y el corazón salta de júbilo con el nombre de Cristo, todo está bien.

(Traducido de: Înaltpreasfințitul Justinian Chira, Trăiți frumos și-n bucurie!, Editura Nicodim Caligraful, Putna, 2014, p. 133)