La señal de la presencia de Dios en nosotros

 

La oración es, ante todo, la acción del hombre espiritual, por medio de la cual se evidencia que ha sido creado “a imagen y semejanza” de Dios.

La oración es, ante todo, la acción del hombre espiritual, por medio de la cual se evidencia que ha sido creado “a imagen y semejanza” de Dios. Ciertamente, oramos porque fuimos creados “a imagen y semejanza de Dios” (Génesis 1, 26).

Tan estrechamente se une el hombre con Dios por medio de la oración, que llega a reflejar la perfección divina en su existencia física, y lo seguirá haciendo mientras imite la vida del Señor.

(Traducido de: Arhimandritul Zaharia ZaharouLărgiți și voi inimile voastre!, Editura Reîntregirea, Alba Iulia, 2009, p. 149)