Palabras de espiritualidad

La siembra en el Espíritu

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

El que no se esfuerza en la obra de la piedad no tiene paz ni saciedad, pues está escrito: el perezoso no comerá.

Cuando el alma aprende la ley de Dios y el cuerpo se somete a la sabiduría del alma, entonces se hacen visibles estas obras: el amor a Dios y al prójimo, la paz con todos, la mansedumbre, la sencillez, la buena disposición, la misericordia hacia todos, la modestia, la continencia, la pureza, la ausencia de malicia, etc. Y estas obras son los frutos del Espíritu Santo y se llaman “siembra en el Espíritu”.

En esta vida actual, nuestras obras son la siembra, y la vida venidera es la cosecha de lo que hemos sembrado; y quien siembra aquí, allí cosechará. Si alguien se esfuerza por cultivar y mejorar el terreno de su corazón y sembrarlo con las semillas de la vida eterna, entonces podrá ver con certeza, después de la siembra, también la cosecha, para su paz y su eterna satisfacción.

El que siembra con lágrimas de arrepentimiento, cosechará con alegría, y “entonces se saciarán”, dice el Profeta (Salmo 125:5), porque después de los trabajos de la piedad sigue un descanso dulce. El que no se esfuerza en la obra de la piedad no tiene paz ni saciedad, pues está escrito: el perezoso no comerá.

(Traducido de: Starețul Moise de la Optina, Editura Doxologia, Iași, 2013, p. 200)