Palabras de espiritualidad

La trascendencia del amor por nuestros enemigos

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Porque quien sabe guardar su lengua para no maldecir, su mano para no golpear y su corazón para no odiar, ese sabe llevar la cruz, a semejanza de nuestro Señor Jesucristo.

Escucha, tomando una cruz en la mano, lo que te dicen las espinas, los clavos y la Sangre divina.

Se cuenta que, en cierta ocasión, Alejandro Magno preguntó a un sabio:

—¿Cómo puede el hombre llegar a ser semejante a Dios?

El sabio le respondió:

— Haciendo algo que solo Dios puede hacer.

—¿Y qué es eso que solo Dios puede hacer?

—Amar a su enemigo.

He aquí la Cruz que reconcilia toda enemistad. Porque quien sabe guardar su lengua para no maldecir, su mano para no golpear y su corazón para no odiar, ese sabe llevar la cruz, a semejanza de nuestro Señor Jesucristo. Y de ese puede decirse que contribuye a la salvación del mundo, siguiendo el ejemplo del Señor crucificado.

(Traducido de: Arhimandritul Arsenie PapaciocScrisori către fiii mei duhovnicești, Mănăstirea Dervent, Constanța, 2000, p. 149)