Palabras de espiritualidad

Las normas espirituales y su rol en nuestra vida de cristianos

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Mientras no las hayas puesto en práctica, es como si fueran algo ajeno a ti, exterior y carente de consistencia; pero, una vez que las cumples, penetran en tu interior, establecen su morada en el corazón y sientan allí los cimientos del carácter.

Quien escucha las palabras del Señor y las pone en práctica se parece al hombre que construye su casa sobre roca; en cambio, quien las escucha, pero no las pone en práctica, es semejante al que construye su casa sobre arena. Que cada uno aprenda esto y se lo repita con la mayor frecuencia posible, pues la verdad que aquí se encierra es clara y comprensible para todos. Además, cada uno tiene a su alcance multitud de experiencias propias que lo confirman.

Los pensamientos, por ejemplo, mientras permanecen únicamente en la mente, carecen de fuerza y se agolpan unos sobre otros; pero, cuando los pones por escrito, adquieren firmeza y consistencia. Del mismo modo, los detalles de cualquier empresa son inciertos y cambian continuamente hasta que comienzas a llevarla a cabo; pero, una vez que te has puesto manos a la obra, se acabaron los planes y las imaginaciones.

Lo mismo sucede con las normas espirituales: mientras no las hayas puesto en práctica, es como si fueran algo ajeno a ti, exterior y carente de consistencia; pero, una vez que las cumples, penetran en tu interior, establecen su morada en el corazón y sientan allí los cimientos del carácter.

¡Por tanto, presten atención a cómo caminan!

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Tâlcuiri din Sfânta Scriptură pentru fiecare zi din an, traducere din limba rusă de Adrian şi Xenia Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, 2011, p. 57)

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