Palabras de espiritualidad

Lo que hay que hacer para heredar el Reino del Señor

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Quien reciba de todo corazón y cumpla diligentemente todo cuanto nos manda la Santa Iglesia, ese no está fuera del camino de la salvación.

Estoy convencido de que, si ahora mismo el Señor apareciera en medio de nosotros, todos los que buscan el bien auténtico, al ver cómo el espíritu de nuestra época, las enseñanzas y las normas actuales se contradicen unas a otras, le preguntarían al Señor, a una sola voz: “Señor, ¿qué debemos hacer para heredar la vida eterna? ¿Qué debemos hacer para salvarnos?”.

Pues bien, hermanos, el Señor es el mismo ayer, hoy y por siempre (Hebreos 13, 8). Entonces le dijo al judío que buscara la respuesta en la Ley: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lo entiendes?”.

Hoy, sin duda, le diría al cristiano que abriera el Santo Evangelio, que acudiera, en general, a la enseñanza del Nuevo Testamento o a la Iglesia de Dios, y le preguntaría: “¿Cómo entiendes lo que está contenido aquí?”.

Es evidente que, al dirigir la atención del judío hacia la Ley, el Señor quería hacerle entender: “Ni siquiera tienes que preguntar; el camino de la salvación está escrito en la Ley. Haz esto y te salvarás. Para esto ha sido dada la Ley: para conducirte a la salvación”.

De la misma manera debemos decir también nosotros a los cristianos que dudan a causa de las incertidumbres que los rodean: “¡Ni siquiera tienen que preguntar! El cristianismo es el único camino de la salvación. Sean cristianos auténticos y se salvarán”.

¿Para qué sirve la Santa Iglesia, los dogmas y los mandamientos? ¿Para qué sirven los Santos Misterios, los ayunos, las vigilias y nuestras oraciones, las consagraciones y todo lo demás? Todo esto, todo cuanto está contenido en la Santa Iglesia, constituye el camino seguro hacia la salvación.

Quien reciba de todo corazón y cumpla diligentemente todo cuanto nos manda la Santa Iglesia, ese no está fuera del camino de la salvación.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Viaţa lăuntrică, Editura Sophia, București, 2000, pp. 23-24)