Lo que necesitamos para la salvación
“Vana es la salvación que viene del hombre”, dice el salmista; es decir, todo el esfuerzo humano resulta inútil sin la ayuda de Dios.
Aunque el hombre practicara todas las virtudes posibles e incluso entregara su vida por defender la justicia, si no tiene la Gracia del Señor, no hay salvación. “Del Señor es la salvación, y sobre Su pueblo está Su bendición”, como dice el profeta David en los Salmos. Y también: aunque alguien cometiera todas las maldades del mundo, si no pierde la esperanza en Dios y acude al arrepentimiento, también puede salvarse.
“Vana es la salvación que viene del hombre”, dice el salmista; es decir, todo el esfuerzo humano resulta inútil sin la ayuda de Dios. Cada persona es combatida por diversos pecados y queda herida por ellos. Por eso, nosotros solos, por muchas buenas obras que hagamos y por grandes que sean nuestras luchas ascéticas, no somos capaces de sanarnos ni de alcanzar la pureza. La Gracia de Dios suple todas nuestras carencias y nos sana para la salvación.
(Traducido de: Sfântul Ioan Iacob Hozevitul, Hrană duhovnicească, Editura „Lumină din Lumină”, București, 2006, p. 347)
