Palabras de espiritualidad

Lo que nos dará la paz

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

La paz y la santidad son dos condiciones necesarias para quien tiene sed de ver el rostro de Dios. La paz es el fundamento sobre el cual se edifica la santidad.

La paz es un don de Dios, que se concede en abundancia a quienes se reconcilian con Él y cumplen Sus mandamientos divinos.

La paz es luz, y por eso huye del pecado, que es tiniebla. El pecador nunca tiene paz.

Esforcémonos en la lucha contra el pecado y no nos inquietemos cuando las pasiones se agiten dentro de nosotros, pues cuando salgamos victoriosos, la rebelión de las pasiones se transformará en causa de paz y de alegría.

«Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor».

La paz y la santidad son dos condiciones necesarias para quien tiene sed de ver el rostro de Dios. La paz es el fundamento sobre el cual se edifica la santidad.

La santidad no permanece en un corazón agitado e iracundo. La ira, cuando se prolonga en el alma, conduce a la enemistad y al odio contra el prójimo. Por eso, debemos reconciliarnos de inmediato con nuestro hermano, para no privarnos de la Gracia de Dios, que santifica nuestro corazón.

Quien vive en paz consigo mismo vive también en paz con su prójimo y con Dios. Una persona así es santificada, porque Dios mismo mora en su interior.

(Traducido de: Sfântul Nectarie al Pentapolei, Învăţături, Editura Evanghelismos, Bucureşti, 2008, p. 22-23)



 

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