Palabras de espiritualidad

Los estragos del orgullo en mi ser

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

Por medio de esta lucha conocemos nuestra debilidad y el mal estado de nuestra alma, y nos vemos obligados a humillarnos.

«Escribes que te has reconciliado con la idea de que tendrás que luchar contra tus propias pasiones hasta el final de tu vida. Sí, es absolutamente necesario: incluso los Santos Padres, mientras no habían alcanzado la apatheia y la paz perfecta, tenían todos su propio combate; por medio de esta lucha conocemos nuestra debilidad y el mal estado de nuestra alma, y nos vemos obligados a humillarnos. Sin embargo, tú no quieres solamente ser buena y no tener nada malo en tí, sino también verte a tí misma como completamente buena. Querer ser bueno es un deseo digno de alabanza, pero contemplar las propias cualidades ya es alimento para el orgullo.

Aunque cumpliéramos todos los mandamientos de Dios, todos debemos considerarnos siervos inútiles; sin embargo, a pesar de tener muchas deficiencias, no pensamos así de nosotros mismos, y por eso nos turbamos en lugar de humillarnos. Dios no nos concede la fuerza para cumplir sus mandamientos precisamente para que no nos ensalcemos, sino para que nos humillemos y adquiramos la garantía de la humildad: cuando esta se haya arraigado en nosotros, también las virtudes serán firmes en nosotros, y la humildad no permitirá que nos llenemos de orgullo.

Entonces, ¿por qué te parece tan terrible pensar que, cuando te comparas con las personas más virtuosas, descubres en ti misma una multitud de cosas malas? Si vemos nuestros pecados —y precisamente por esto le pedimos al Señor: “Haz que vea mis faltas”—, nos vemos obligados a humillarnos; mientras que, al contemplar nuestras virtudes, nos llenamos de orgullo. La alabanza humana no hace daño cuando no nos complacemos en ella; pero si la recibimos con agrado, entonces, según las palabras de San Isaac, “el trabajador no recibe recompensa”».

(Traducido de: Sfântul Macarie de la Optina, Sfaturi pentru mireni, Editura Sophia, București, 2011, p. 13)


 

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