Palabras de espiritualidad

Nuestra lucha y la recompensa que nos espera

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Nuestro deber de cristianos es penetrar con todas nuestras fuerzas a través de este velo oscuro, de esta nube de las pasiones, y salir al Sol espiritual de la Justicia, que es Cristo.

Como una nube oscura, nuestro cuerpo, tan cargado de pecado, nos impide ver a Dios, contemplar Su inefable bondad y belleza y gozarnos en Él; el cuerpo nos arrastra hacia placeres groseros, terrenales y pasajeros. Nuestro deber de cristianos es penetrar con todas nuestras fuerzas a través de este velo oscuro, de esta nube de las pasiones, y salir al Sol espiritual de la Justicia, que es Cristo, por medio de la visión espiritual: la oración, la templanza, la pureza, el amor y la paciencia.

El mundo es una arena en la que todos combaten o se esfuerzan por aparentar que combaten; pero no todos reciben la recompensa prometida, sino únicamente los vencedores. El mundo es un lugar de combate para personas de toda nación, de toda condición y estado, buenos o malos: un espacio para el desarrollo de las fuerzas y capacidades de cada cual, sea sacerdote, obispo, soldado, comerciante, artesano, escritor, emperador o súbdito, funcionario, maestro o pedagogo, y así sucesivamente.

(Traducido de: Sfântul Ioan de KronstadtDespre tulburările lumii de astăzi, Editura Sophia, București, 2011, p. 78)