Nuestro deber de asistir a la Divina Liturgia

 

No crean, hermanos en Cristo, que no asistir a la Divina Liturgia y a las festividades de los santos es un pecado menor. ¡Es un pecado gravísimo!

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

En lo que concierne a la Divina Liturgia, es importante saber que no basta con permanecer en la iglesia solamente con nuestro cuerpo, sino que es necesario estar presentes también con nuestra mente, nuestra alma y toda nuestra devoción. Por eso, no tenemos permitido hablar con los demás, ya que debemos permanecer atentos, con temor y estremecimiento, con la mente unida a los santísimos y divinos Sacramentos que son celebrados en el Altar.

¡Ay de esos insensatos que hablan y dicen cosas impropias en la iglesia del Señor, creando agitación durante los oficios litúrgicos! Especialmente, ¡ay de los que cantan y hacen demostraciones en las festividades de los santos, y no perciben, en su ceguera y su necedad, la gravedad de tal iniquidad!  ¡Ay de ellos, impíos, irreverentes y discípulos de los demonios y de sus deseos! ¿Qué alegría le podrían causar al santo respectivo, si aun presentándole sus candelas encendidas o sus promesas, después no sólo no participan en la Divina Liturgia, como es su deber, sino que después salen y hacen sus exhibiciones en el exterior? ¿Cómo es posible que los cristianos devotos canten en la iglesia con los sacerdotes, alabando al Señor, en tanto que ustedes, en su demencia, glorifquen en el exterior a los demonios, alegrándolos con bailes, cánticos y otras cosas parecidas, como las que hacían los idólatras de la antigüedad? ¿Y después quieren que los demás los sigan considerando cristianos? ¡Sería mejor que se quedaran en sus casas, a que vengan a la iglesia y crean que están honrando al santo en cuestión y que él seguirá siendo un auxilio para sus almas!

No crean, hermanos en Cristo, que no asistir a la Divina Liturgia y a las festividades de los santos es un pecado menor. ¡Es un pecado gravísimo! ¡Estén atentos y renuncien a esos hábitos diabólicos! ¡No sean ociosos en todo lo relativo a la Divina Liturgia! Es mejor perder dinero, que faltar a la Liturgia, porque se nos quitarán los frutos del trabajo realizado los días festivos y los domingos.

(Traducido de: Agapie Criteanu, Mântuirea păcătoșilor, pp. 26-27)