Palabras de espiritualidad

Nuestro ejercicio diario de agradecimiento y de ponernos en manos de Dios

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Bueno es el pensamiento que recuerda la muerte y la imitación, según nuestras fuerzas, de la vida de los santos.

Buena es la lágrima que brota del arrepentimiento; buena es la oración pura, de noche y de día. Buena es, asimismo, la paciencia ante los insultos; bueno es el tesón en el trabajo manual; buena es la escucha, en las Vigilias, de las lecturas; buena es la palabra breve y el encuentro sin risas; buena es la templanza según la justa medida y el recto discernimiento, y bueno es el comer y el beber con mesura.

Bueno es el pensamiento que recuerda la muerte y la imitación, según nuestras fuerzas, de la vida de los santos. Buena es la huida de la temeraria osadía y la amonestación de la humildad divina. Conociendo todo, retengamos lo que es bueno, como dice el Apóstol.

Y al terminar el día, demos gracias al Señor también por haber cumplido con nuestro canon, aunque nos hayamos agotado. Del mismo modo, también para el día de mañana, pidamos que el Señor nos conceda nuevamente ánimo y fuerzas, fortaleciéndonos para las labores del cuerpo, llenándonos de Su consuelo en el cuerpo y el alma, y proveyéndonos lo que necesitamos y lo que es provechoso en Cristo Jesús, nuestro Señor, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

(Traducido de: Sfântul Teodor Studitul, Catehezele mari. Cartea a II-a, traducere de Laura Enache, Editura Doxologia, Iași, 2018, pp. 109-112)

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