Palabras de amor cristiano de un monje
Haz, Señor, conmigo lo que quieras, pero no me entregues al infierno, porque soy un gran pecador y tengo miedo de caer al abismo con los pecadores.
Una vez, su discípulo le preguntó:
—Padre Paisos, ¿cuáles son los deberes del monje?
Y el anciano le respondió:
—Tiene el deber de guardar el voto que hizo delante de Cristo y del Santo Altar. Es decir: obediencia incondicional, pobreza voluntaria y castidad. Además de esto, los monjes deben ser humildes, orar sin cesar, por sí mismos y por todo el mundo, y tener la santa misericordia, de la cual depende toda buena obra y que todo lo soporta pacientemente.
Muchas veces les decía a sus discípulos:
—Todo lo que hagan, háganlo con amor, para que sean recompensados, porque el amor es la corona de todas las buenas obras.
Otras veces decía:
—Antes de hacer algo, examina el propósito de lo que quieres hacer y asegúrate de que sea bueno. Porque si haces algo para que los demás te elogien, ¡no tiene ningún valor!
Cuando estaba afligido y enfermo, y ya no veía, lloraba a solas y decía:
—Haz, Señor, conmigo lo que quieras, pero no me entregues al infierno, porque soy un gran pecador y tengo miedo de caer al abismo con los pecadores.
(Traducido de: Arhimandritul Ioanichie Bălan, Părintele Paisie Duhovnicul, Editura Trinitas, 1993, pp. 106-107)
