Para entender y valorar el sacrificio del Señor

 

Solamente Él, siendo igual a ambos, podía unirlos en Su propio ser, pero con el precio del sacrificio, porque todo acto de intercesión es también un acto de sacrificio.

Cuando pensamos en la vida y la muerte de Cristo, nos damos cuenta, con gran dolor, de la terrible insensibilidad e indiferencia con que participamos en lo que vemos de Él: el gesto de Su perfecta mediación, por el cual Él dio el paso que habría de llevarlo al corazón mismo de la tragedia humana; al hacerse un hombre como nosotros, materializó aquello de lo cual nos habla el libro de Job en su capítulo 9: se interpuso entre Dios y el hombre, para unirlos. Solamente Él, siendo igual a ambos, podía unirlos en Su propio ser, pero con el precio del sacrificio, porque todo acto de intercesión es también un acto de sacrificio.

(Traducido de: Mitropolitul Antonie de SurojFăcând din viață rugăciune, Editura Sofia, p. 48-49)