A propósito de la mentira
Es mejor dejarlo en manos de Dios, sin atarlo ni entregarlo, porque Él conoce todas las cosas.
En cierta ocasión, el abbá Agatón preguntó al abbá Alonio:
—¿Cómo cuidar mi lengua para que no diga mentiras?
Y el anciano le respondió:
—Si nunca mientes, cometerás muchos pecados.
El padre Agatón le preguntó:
—¿Cómo puede ser eso?
Entonces el anciano le explicó:
—Supón que dos hombres han cometido un homicidio delante de ti y que uno de ellos huye y se refugia en tu celda. Luego llega la autoridad buscándolo y te pregunta: “¿Fue aquí donde se cometió el homicidio?”. Si no mientes, entregarás a ese hombre a la muerte. Es mejor dejarlo en manos de Dios, sin atarlo ni entregarlo, porque Él conoce todas las cosas.
(Traducido de: Patericul Egiptean, Editura Sophia, Bucureşti, 2011)
